EL MISTERIOSO LAGO DE TITIACA
Por ahí Andrés, el gps nos indica que andamos cerca del destino, le decía Clara.
A lo que Andrés le respondió: ya estamos en el pueblo Clara, por fin podemos conocer el desconocido pueblo de Numbra.
Un soleado día Clara y Andrés, llegaron a la ciudad de Numbra.
Ellos se conocieron en la universidad de periodismo y tras compartir 4 años de carrera, decidieron seguir compartiendo sus gustos y además de tener una relación sentimental, trabajar juntos. Llevaban varios años recorriendo pequeños pueblos desconocidos de los que no había casi documentación. Iban con su coche a estos pueblos, buscaban un lugar donde hospedarse y estaban alrededor de una semana conociendo el pueblo, y documentando su viaje, con una pequeña cámara que llevaban en un maletín.
Desde hacía un tiempo querían visitar Numbra pues habían escuchado que era un pueblecillo de la Cordillera de los Andes llamado Numbra donde había un misterioso lago, Titiaca. Cuenta la historia que en este pueblo había extrañas desapariciones que aún en nuestros días no se han podido explicar. Lo único que enlaza estos sucesos era que tenían lugar en un perímetro cercano al lago.
Clara y Andrés hicieron el mismo proceso que siempre hacían cuando llegaban a un nuevo pueblo. Alquilaron una habitación en un pequeño motel. Al atravesar el pueblo en busca del motel, pues estaba en las afueras, les sorprendió la poca gente que había en él. Era un pueblo muy silencioso, con muy pocos habitantes y la mayor parte de ellos eran ancianos que vivían en casas bajas.
A los pocos días de su hospedaje, decidieron visitar el curioso lago del Titiaca. A la vez que se acercaban, el ambiente se iba enfriando, y los nervios iban aumentando, debido al incómodo silencio y los ruidos cuyo origen se desconocía.
Tras unos minutos de discusión sobre acercarse a la orilla o no, decidieron ir y echar un vistazo a las aguas del misterioso lago.
Mientras Andrés removía la arena posada en el fondo con un palo, Clara estaba atenta a un movimiento por debajo del agua que no entendía.
Cuando de pronto Clara gritó: Andrés!, mientras señalaba al frente…
Andrés, asustado, miró al frente y vió en el aire un enorme pez que saltaba a una increíble altura. Unos segundos de desconcierto después, ambos se miraron y no entendían nada, cuando de pronto saltó otra vez más, pero esta vez seguido de un banco de peces igual de grandes.
Andrés cogió a Clara de la mano y se fueron corriendo de aquel lago, al cual no pretendían volver para el resto de sus vidas.
Al llegar al motel, comenzaron a hablar sobre lo sucedido, y tras una larga charla para darle sentido a lo ocurrido decidieron dejarlo pasar y hacer como si no hubiesen visto nada.
Al día siguiente, Andrés fue a comprar algo para desayunar, y de paso cogió el periódico del pueblo, ya que le resulto curioso que en este pequeño pueblo saliesen tantas noticias como para redactar un periódico. Mientras desayunaban, ambos leían el periódico juntos. Clara iba pasando las páginas porque Andrés se había cansado de leer un periódico según él “poco interesante”. Pero poco después, Clara inclinó su cabeza hacia el periódico, y por su cara, Andrés dedujo que lo que estaba leyendo no tenía buena pinta. Andrés se reincorporó a la lectura y la noticia que les dejó boquiabiertos se titulaba: un niño desaparece mientras se daba un baño en el lago del Titiaca.
Clara se empezó a poner nerviosa, Andrés trató de mantenerla tranquila, pero la situación era muy extraña. Después de un rato de nervios, decidieron ir a la comisaría más cercana e informar a los agentes de lo que habían visto el dia anterior y asociarlo a la pérdida de aquel niño. La policía los tuvo muy en cuenta e incluso tuvieron que ir con todo el equipo de búsqueda para rehacer los hechos de como y donde vieron esos enormes bichos, posibles asesinos del chico.
Tras una larga semana de búsqueda, no obtuvieron ningún resultado. Pero había algo que a la pareja no les cuadraba… El día que desapareció el chico ,fue el mismo día que Clara y Andrés vieron saltar a esos extraños y gigantes bichos, ya que habían hablado con los padres del niño desaparecido, y habían coincidido en eso. Sin emargo, la policía redactó en el informe que la desaparición había sido dos días antes, lo que a Andrés le despertaba un sentido de desconfianza hacia la policía. Por lo que decidió explorar el lago por su cuenta y vigilar bien el comportamiebto de esos bichos.
Después de unos dias de poco descanso para Andrés, cuando ya iba a perder la poca esperanza que le quedaba, encontró una especie de cueva a ras de agua echa de palos, algas y restos del mar, algo que el pensaba que podría estar echo por esos peces.
Una vez ahí, no se podía ir sin más, así que decidió explorarla un poco más. Fue ahí cuando se encontró con un cementerio de esqueletos de restos de cuerpos humanos. Entonces entendió la desaparición del chico, y la equivocación a caso hecho de la policía, ellos sabían lo que pasaba pero eran incapaces de enfrentarse a esos bichos. Andrés volvió corriendo al motel y se lo contó todo a Clara. Estos se pusieron en contacto con los padres del niño y les hicieron saber todo lo que estaba pasando. Al igual que con las familias que habían perdido a sus familiares inexplicablemente en este lago maldito, para que de una vez entendiesen lo que habia ocurrido todas y cada una de las veces.
Después de semanas de búsquedas, decepeciones, y muchas malas sensaciones, tras denuncias e investigaciones, el misterioso lago del Titiaca fue rodeado por una valla imposible de traspasar, para así evitar seguir alimentando a esos asesinos acuáticos y acabar con ellos de la forma más sencilla de hacerlo, sin hacer nada.