Flores para Algernon es una novela de Daniel Keyes. Al principio fue publicada como una novela corta, posteriormente fue ampliada y ganó dos premios, Nebula y Hugo.
Para comenzar algo que llama mucho la atención de este libro son las faltas de ortografía que podemos observar. El protagonista de esta historia es Charlie Gordon, un hombre de 32 años de edad y discapacitado de desarrollo con un coeficiente intelectual de 68 y que no sabe escribir entre otras cosas. Aún así, Charlie nos cuenta su historia haciendo un informe de progresos de cada día que los doctores le dicen que haga para documentar su progreso. Charlie ha sido elegido para una cirugía experimental para aumentar su inteligencia. Está varios días en un hospital (que él ve como un laboratorio) donde le realizan pruebas y va aprendiendo cosas con la ayuda de la señorita Kinnian. El procedimiento que le van a realizar a él se lo realizan antes a un ratón llamado Algernon y ha funcionado. Los médicos pensando de forma optimista creen que será también un éxito para Charlie. La cirugía finalmente es un éxito, y la inteligencia de Charlie se dispara, empieza a escribir mejor, usar los signos de puntuación… Sin embargo, él siente que por mucho que su inteligencia haya aumentado su inteligencia emocional no ha seguido el ritmo de su intelecto. También comienza a darse cuenta de la crueldad con que sus «amigos» le han estado tratando. Charlie desarrolla sentimientos hacia Alice Kinnian que es una maestra que va al hospital a darle clases especiales , pero no puede encontrarse en el nivel emocional adecuado con ella. También desarrolla recuerdos de su madre y de su padre, en los que él la mayor parte del tiempo estaba borracho y su madre le pegaba.
Charlie deja su trabajo en la panadería porque los otros lo tratan de manera extraña, y con miedo. No entienden el cambio que está sucediendo en Charlie. Charlie comienza a leer vorazmente y absorbe tanta información que rápidamente supera a sus médicos. Desarrolla un sentido de afinidad con Algernon, y se siente cada vez más alienado de las personas con las que interactúa, incluyendo a Alice. Charlie es llevado a una convención científica en Chicago, donde él y Algernon están siendo exhibidos. Charlie se vuelve cada vez más perturbado al mostrar películas y fotos de él en las primeras entrevistas, de las que no había sido consciente. También se da cuenta de que hay un error en el proceso científico, y que no pueden decir con certeza cuán permanente será el cambio. Deja que Algernon se escape de su jaula y lo lleva de vuelta a la ciudad de Nueva York, donde alquila un apartamento y se queda ahí durante un mes. Mientras tanto, Algernon comienza a retroceder, y Charlie se da cuenta de que no le queda mucho tiempo para que le pase lo mismo a él. Charlie y Algernon regresan al laboratorio, donde Charlie continúa su investigación las veinticuatro horas del día. Finalmente presenta su informe, que concluye que «la inteligencia inducida artificialmente se deteriora a una tasa de tiempo directamente proporcional a la cantidad del aumento». Algernon muere y Charlie visita a su madre y su hermana. Él encuentra que su madre es senil, y su hermana Norma es su cuidadora. Él descubre cuánto Norma le resentía, y desde entonces ha resentido su vida como un cuidador de su madre. Él y Norma reconcilian, ya que Charlie sabe que no podrá jugar el papel de «hermano mayor» por mucho más tiempo. Charlie y Alice finalmente consuman su relación antes de que la regresión de Charlie empiece a empeorar. Pasan unas semanas viviendo juntos antes de que los ánimos de Charlie finalmente la alejen. Su coordinación, ortografía y gramática comienzan a empeorar, él consigue su trabajo de vuelta en la panadería, pero decide irse porque no quiere que la gente se compadezca de él. Su último deseo antes de ir a vivir a la casa de Warren es que alguien ponga flores en la tumba de Algernon de la misma manera que él había hecho siempre.